
Sabemos que la relación entre luz y sombra es inevitable. Siempre que hay luz también hay sombra producida por esa misma luz al chocar contra un objeto opaco. Si no hay luz tampoco puede haber sombra. Si no hay luz sería todo oscuridad. El opuesto de la luz es la oscuridad, la sombra es parte misma de la luz.
Parece como si en este mundo los opuestos jugaran inevitablemente con nuestras vidas. Lo peor es que todo indicaría que necesitamos de ellos para poder vivir aunque no nos guste.
Será que no puede haber felicidad si no hay sufrimiento? ¿Qué sería la felicidad si no hay un opuesto que permita definir lo que es?
No hay amor sin odio, y no hay frío sin calor. Tampoco puede haber vejez si no hay juventud.
Planeta Tierra o planeta de Opuestos?
Si son inevitables los opuestos, entonces ¿estamos yendo contra lo natural al pretender ir hacia uno de ellos alejándonos compulsivamente del otro?.
¿Qué estamos haciendo cuando buscamos el descanso alejándonos de la actividad? ¿Se puede vivir descansando? ¿O llega el momento en que después de tanto descanso todo pierde sentido?
Me pregunto: ¿vivir la vida con valores materiales no nos aburre? ¿No llega el momento en que ansiamos un poco de vida espiritual?
Si todo se compone de opuestos y tendemos siempre hacia uno de ellos: ¿No será éste el motivo de nuestra infelicidad?
Mucho se habló, más en oriente, del camino del medio. Parece que el tema de los opuestos es muy conocido por algunas civilizaciones desde hace mucho. La recomendación que hacen es que el “justo medio” es la mejor postura que podemos adoptar.
Significa eso que tal vez no tenemos que aspirar solo a ser felices, sino mantener un justo equilibrio entre no caer en estados de infelicidad, ni aspirar a frenéticas búsquedas de la total satisfacción.
Ahora la pregunta que me surge es: si el “justo medio” se obtiene por transitar prolijamente en el equilibrio entre un extremo y otro o bien “promediar”, por ejemplo entre estados de total felicidad e infelicidad,. La respuesta más “sana” pensaría yo que es mantenerse en el “justo medio” porque oscilar entre extremos hasta puede ser autodestructivo. Pero me surgen más dudas....
Tal vez transitar por el camino del medio sea lo mejor para llevar una vida apacible, pero ¿será esto lo mejor para nuestro espíritu?.
Cuando buscamos la luz, intentamos alejarnos de la oscuridad y las sombras, lo que en términos espirituales significaría que buscamos la conciencia despierta para alejarnos de la dormida.
El mundo tiende a que caigamos siempre al nivel más bajo. Y acá el tema de los opuestos toma un carácter un poco más palpable. Con el tiempo las montañas se desgastan y se “bajan” a un nivel inferior. De “altas” pasan a ser “bajas” . El agua de las nubes “cae” hacia la tierra en forma de lluvia. De “arriba” pasa “abajo”. Asimismo toda actividad humana a la que no se le aplica energía para que “suba” tiende a “bajar”. Así pasa con la educación, por ejemplo. También pasa en cuestiones más materiales como la limpieza: si no estamos entregando energía para ordenar y limpiar, todo se transforma en algo inferior, “baja una octava” de frecuencia.
Y hablando de frecuencias, tal vez lo que defina el camino del medio sea que la actividad que realicemos esté en un equilibrio entre el máximo y el mínimo de “frecuencias” posibles para esa actividad. De cualquier modo el camino del medio sigue sin entregarme claves sobre qué beneficio obtenemos como espíritus para seguir por esta vía.
Si la disyuntiva es estar en “altas frecuencias” o en “bajas” lo cierto es que parece más placentero estar en “altas”.
Y por este camino de la física, me parece que la respuesta es mejor entendible. Me atrevería a afirmar que el hombre debe buscar su bienestar espiritual, y ello se logra aumentando los niveles de “frecuencia” con que realiza sus actividades de vida. Para ello debemos aplicar nuestro esfuerzo y energía para lograrlo. Y cierto es que para construir algo necesitamos trabajar sobre ello. Nada fue hecho sin esfuerzo. En todas las áreas en que el hombre construyó algo, fue a través del trabajo aplicado para lograr el fin propuesto.
¿Es la vida como una escalera que hay que construir para “elevarnos” del nivel en donde estamos? ¿Será que en la vida tenemos que “subir” de “frecuencias” aplicando nuestras energías. ¿Entonces está bien tender hacia la felicidad, hacia la luz, hacia el orden y la limpieza y hacia todo eso que nos causa placer, armonía, y paz?
Para el espíritu toda aspiración que lo haga mejor, también nos hace más felices. Porque una persona que tiene armonía en su vida, que tiene paz, que tiene conciencia despierta, vive mejor.
La luz nos permite ver, y cuando vemos sabemos mejor lo que tenemos que hacer. Así que si bien la luz del espíritu es mejor que la oscuridad, la sombra es la contraparte de la luz, e indica que la luz existe y que podemos ir hacia ella.
Lic. Alejandro Giosa