Este fin de año les deseo a todos mis amigos, lo mejor. A ellos les envio mi protección y amor.
Y a todos aquellos que dejaron de ser mis amigos por causa de la avaricia, por sacar provecho de unos pocos y asqueros pesos que a mí en poco me afectaron, pero que condenaron las almas de quienes lo hicieron, les deseo que la justicia divina los juzgue, como debe ser, porque nadie se escapa de ella. Y que paguen como corresponde, porque nada se olvida para ella, y si bien yo fui un elemento para cobrar o pagar deudas cósmicas, me alegro de estar dentro del plan divino.
Tarde o temprano se paga, y lo más probable con sufrimiento, porque en el estado en que está la gente ultimamente es difícil que tenga la conciencia despierta como para darse cuenta que también puede pagar con amor y buenas obras.
Ojalá despierten conciencia aunque sea por un segundo para darse cuenta de sus errores y cambien por bien de la humanidad. Si no cambian entonces peor para todos.
Así estamos no?
Entonces les deseo una sola cosa, pero muy importante a todos: les deseo al menos un segundo de conciencia despierta. Tanto a mis amigos como a los que dejaron de serlo.