22 marzo 2010

Perderse

Quien conoce el camino, es difícil que se pierda.
¿Pero cómo se hace para conocer? Se conocen las cosas por haberlas hecho, aunque sea alguna vez. Pero antes de haberlas hecho no se las conocía.
Se conocen las cosas por haber estudiado previamente cómo son. Pero antes de aprender, no se las sabía.
Se conocen las cosas por contar con una guía, mapa o descripción de un proceso. Pero sin nada de esto, ni antes de esto, no es posible estar bien orientado.
El riesgo de perderse siempre está, porque no nacimos con experiencias, conocimientos o mapas que nos den alguna certeza de dónde estamos y hacia donde podemos ir.
Durante la vida, a veces creemos que sabemos algo, pero muchas veces las cosas cambian, como todo cambia y nos volvemos a perder.
Y para tener experiencias, poder estudiar, o interpretar guías, necesitamos de percepción clara y entendimiento certero.
Bueno ya están las ideas principales para establecer los:
REQUISITOS PARA NO PERDERSE
Los requisitos para recorrer los caminos son variados y hay que cumplirlos todos, para resguardar un buen viaje.
Los motivos para perderse son muchos y hasta el caminante más idóneo puede desperdiciarse porque a veces pasa que el que se pierde es el camino…
Ese es otro problema, que escapa a nuestras previsiones. La más sofisticada preparación para transitar por los caminos desconocidos, y por aquellos ya transitados, se puede ver diezmada por un cambio repentino del mismo.
Lo mejor es siempre, además de prepararse para el viaje, llevar algún copiloto, que nos ayude a mantener el sendero. La dificultad es encontrar alguien que quiera ir al mismo lugar que nosotros queremos o al menos que coincida en parte del recorrido.
Tal vez necesitemos de varias diferentes compañías para completar nuestro viaje.
Y hay que ver si llegamos a destino.
O al menos lo bueno sería transitar una buena extensión, como para demostrar que pudimos avanzar algo.
Una forma de prepararnos para iniciar el viaje es estudiando la cartografía. Dotarnos de mapas del lugar del inicio, el recorrido y del destino de nuestro viaje.
Otra forma de recorrer un camino, sin problemas y sin perderse sería haberlo ya recorrido…
Aunque no es garantía de volver a tener éxito en la senda. El olvido puede jugarnos una mala pasada.
Siempre está la posibilidad de que alguien nos guíe paso a paso, ya sea en presencia o a distancia. Tampoco podemos garantizar los resultados. A veces algunas personas aparentan saber más de lo que saben. No nos conviene entregar nuestro destino a otros…
También podemos a través de largas noches de meditación desarrollar la intuición y eso nos ayudará a tomar decisiones cuando tengamos que elegir entre el camino de la derecha y el de la izquierda. Un poco de yoga, meditación trascendental y de las otras, y algunos rezos también ayudan. Además ayuda un buen entrenamiento aeróbico, un poco de trote, y algo de gimnasia.
Igualmente no hay garantía de tener éxito en recorrer el camino.
Las artes ocultas pueden usarse para saber de antemano si llegaremos al éxito, o no, y además saber si tendremos dificultades y de qué tipo.
Eso sí, tenemos que asegurarnos que no nos saquen la plata, y nos brinden un servicio serio y calificado, y si las predicciones tienen algún tipo de garantía. En caso contrario lo mejor es desistir del tema.
Siempre es bueno tener seguro contra pérdidas, es decir alguien que nos pague nuestras equivocaciones. Lamentablemente es a veces difícil de encontrar quién nos cubra, y si lo hacen, muchas veces al momento de reclamar no obtenemos los resultados esperados.
Es común que la gente no quiera hacerse responsable de nosotros, lamentablemente.
No hay entonces, todavía, garantía de no perdernos.
Hay también opciones un poco más drásticas y a primera vista burdas y descabelladas pero que sin embargo fueron usadas a lo largo de la historia para no perderse: dejar señales en el camino. Al menos esto nos permitirá retroceder por buen camino si llegamos a perdernos en algún momento. También nos da la oportunidad de volver al inicio. Aunque todo buen caminante sabe que jamás puede volver al inicio.
Perderse en última instancia y a la vista de esta última revelación, no sería tan grave. ¿Perderse de donde? ¿Perderse de qué?
Es difícil perderse cuando todo cambia, nada permanece y no hay ningún punto de inicio. ¿No estaremos perdiendo el tiempo en realidad por tanto miedo a perderse? ¿No sería más interesante aprender a perderse, y señalar mejor los «Requisitos para perderse»?