10 mayo 2010

La metáfora

La metáfora

Las cosas que nos suceden y los significados que tienen para nuestro psiquismo forman mágicas “metáforas vivenciales” que nos inducen al conocimiento.
Es complicado tratar de explicar, en breves palabras, el sentido de nuestras vidas.
De cualquier modo no deja de ser una hipótesis los resultados de tratar de hacerlo.
Digamos que podría ser que tengamos la necesidad de perfeccionar nuestra psiquis en nuestra misión como humanos.
Somos animales que tienen un psiquismo poco común entre la gran variedad de seres vivos. Tenemos la capacidad de tener experiencias (como todo ser vivo) y a partir de ellas, evaluar nuestro comportamiento, el significado que le asignamos, y hasta hacer generalizaciones como reglas de conducta (que es lo que comúnmente hacemos).
Se nos presentan circunstancias repetitivas en la vida, porque son metáforas que deben ser descifradas. Cuando algo se repite es porque un mensaje del “Poder Evolucionador” que rige el destino de los humanos nos está mandando un mensaje que muchas veces no llega a ser recepcionado por nosotros. Ese Poder es implacable, si no logramos descifrar el enigma, vamos a ser acosados una y otra vez por el mensaje, los actos y las circunstancias.
No estamos acostumbrados a pensar que estas circunstancias repetitivas son mensajes, pero lo son. Nuestra cultura no nos habla de ello, pero es así. Como sociedad y como individuos que actuamos en el mundo tenemos la “obligación” de evolucionar. Ninguna otra meta tan importante como esta tenemos. Y estamos fracasando. Siguen las guerras, los conflictos, los dramas familiares, etc.
Todo se repite porque no aprendemos. Ni siquiera sabemos que tenemos que aprender. Ningún historiador jamás se puso a pensar sobre todo lo vivido por la humanidad. Ningún filósofo planteó claramente esta verdad encubierta por los mismos hechos. El humano no aprendió a ver en perspectiva, a alejarse del problema para ver el contexto y evaluarlo. Tenemos toda la capacidad para hacerlo como seres inteligentes que somos.
Desde la razón, somos un fracaso. Por eso estamos en el estado de decadencia en que nos encontramos.
Todo es corrupción, suciedad, deterioro y destrucción.
¿Fue necesario llegar a esto?
Ignorancia total tenemos. Los que pudieron vislumbrar algo acerca de este tema no pudieron hacer nada para remediarlo. Es lamentable.
Sin embargo el Poder Evolucionador lo sigue intentando. Sigue mandando “situaciones metafóricas” para que nos demos cuenta que caemos en el error. La clave está en el Error. Si nos diéramos cuenta que el Error es la metáfora de los tiempos….
A través del Error nos damos cuenta que hay una falla que requiere ser subsanada. A partir del Error nos damos cuenta que tenemos que cambiar algo. Y si lo logramos, si hacemos el cambio, nos damos cuenta que el camino se nos abre, que la llave de la armonía individual y social nos permite acceder a otro tipo de realidad. Y que ante todo estamos “en el camino” cumpliendo nuestra meta como humanos.
La misión es construir la armonía a través de un mecanismo extraño en este mundo: La RAZON. Hasta ahora el instinto animal nos viene ganando, ya que pudieron sostener un mundo natural armónico por muchos miles de años, cosa que nosotros con la razón no pudimos mantener ni cien años.
Ahora nos damos cuenta que la razón no la aplicamos bien. Sirve y mucho y lo demuestra todo lo que logramos como sociedad tecnológica, pero no supimos aplicarla cuando la subjetividad nos engaña y no nos deja ver que la armonía es la esencia de lo perdurable.
Todavía hay esperanza. Si algo se nos repite y siempre caemos en el Error, la razón debería auxiliarnos y hallar la respuesta que nos lleve a la armonía.
No es el dinero y el poder lo que nos hace falta, sino la armonía y la felicidad.


Lic Alejandro Giosa

1 comentario:

Gabriela dijo...

Excelente!!!!
No me sale ninguna otra palabra... Simple y categóricamente EXCELENTE.

Te dejo un Gran Abrazo!!!!